CHICA DISCRETA DE LOS OLIVOS

chica discreta de los olivos

Ella vivía frente a mi casa en un condominio recién estrenado en el distrito de los olivos y se dedicaba a la prostitución de alto nivel. Rosita es una mujer muy bella, con un par de ojitos verdes, pelo castaño largo y un buen cuerpo. La vez que nos encontramos en el pasillo de su condominio le pregunté cuanto cobraba, ella me dijo 100 dólares. “Wow, cuando sea millonario te llamo”- le dije. Ella sonrió y me consulto si la podía llevar a una fiesta en mi automóvil, como un servicio de taxi. “Está bien – le dije – será como ir acumulando puntos para canjearlos con tus servicios después”. Seguro, me dijo sonriendo de nuevo, pero recuerda que soy una chica discreta de los olivos.

Con el paso de los días y los taxis nos hicimos amigos y conocí un poco mas de ella. Me conto que era natural de Iquitos, que estaba sola en Lima, que llego aquí siguiendo a un novio vagabundo y que este luego se había ido con una vieja adinerada. Fue entonces que sin dinero y sola, decidió aprovechar su belleza acostándose con hombres a cambio de un pago. Normalmente los parroquianos la llamaban para llevársela a sitios turísticos, viajes a provincias, además su departamento tenía todas las comodidades posibles y allí también atendía a sus clientes. Así fue que se convirtió en una chica discreta de los olivos.

chica discreta de los olivos

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Después de algunos favores que le hice, llegó la hora de canjear mis puntos. Rosita lo hacía delicioso, la primera vez que entré a su departamento fue esa, y de veras que me hizo un trabajo profesional: baile y striptease, sexo oral y vaginal. Sus pechos redondos y firmes, adornados con unos pezoncitos rosados y suaves, sus piernas blancas, gordas y rasuradas, su exquisito aroma de mujer, su piel suave, todo memorable de esta chica discreta de los olivos.

Poco a poco nos hicimos más amigos y ella me tenía más confianza. Me contaba de los problemas con sus clientes, de las esposas celosas que a veces la perseguían. Había un cliente que pagaba muy pero muy bien, pero el loco quería que ella lo orinara después de tener relaciones. Rosita, la chica discreta de los olivos, siempre estaba a la orden de los fetichistas de pies, de los que la querían con uniforme de colegiala, de los sadomasoquistas, entre otros. Había toda una fauna allí afuera de hombres que tenían dinero para pagar sus fantasías más raras.

La Rosita después de esa vez se puso muy cariñosa, y hasta se hizo una verdadera amiga. Me llamaba seguido y me invitaba a veces a comer o al cine. Recuerdo que ella me dijo entonces, que yo era el único amigo que tenía y que además de cariño me tenía mucha confianza. Desde entonces yo voy acumulando puntos con ella y cobrándoselos en servicios. Incluso cuando tenía alguna necesidad me daba un adelanto sin poner objeción. Definitivamente puedo decir que mi mejor amiga es una chica discreta de los olivos.

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