CHICAS A1 PERU

El invierno llego con fuerza y la poca presencia de sol en la ciudad sumado a la poca actividad física que tuve los últimos dos meses le pasaron factura a mi maltratado cuerpo. Disidí que era necesario hacer ejercicios pero guiado por un especialista en la materia, es así que me matricule en una reconocida cadena de gimnasios de la ciudad, sin imaginar que conocería ahí a las chicas A1 Peru.

Esa mañana después de pasar por el control médico respectivo, donde me tallaron, me pesaron y sacaron mi masa corporal, me asignaron a un couch para que haga mis rutinas diarias. Para empezar me hizo trotar por todo el local alrededor de unos 15 minutos como para entrar en calor. Luego de eso me dijo que hiciera un poco de estiramiento con unas maquinas que tenían de todo. Me llevo al lado de una gringa preciosa a quien le pidió que me indicara las rutinas a seguir mientras el atendía a un nuevo cliente. Yo encantado de que me deje con una de las chicas A1 Peru.

Muy  pesar de su buena figura la gringa era sencilla y amable. Se notaba además que llevaba tiempo dedicándose al cuidado de su cuerpo y los atributos saltaban a la vista. Tenía el culo perfecto: redondo medianamente proporcionado y con una firmeza que hasta provocaba darle de besos y mordidas por toda la zona en mención. Sus pechos eran pequeños pero paraditos, supongo que proporcional al cuerpo propio de las chicas A1 Peru que tenía.

Mientras hacíamos nuestras rutinas conversamos de todo, por un momento pensé que la conocía de toda la vida, porque le bromeaba con naturalidad y ella también respondía con similar confianza. Me conto que se dedicaba al modelaje y anfitrionaje por eso tenía que estar siempre haciendo ejercicios y comiendo sano para no perder la línea. Yo le dije que estaba perfecta, que era una diosa, la mejor de las chicas A1 Peru Ella sonreía y se ponía rojita.

Casi siempre coincidíamos en la hora de hacer ejercicios que nos volvimos muy amigos. Estábamos ya en el nivel de amistad en el que nos “whatsappeabamos” para encontrarnos en el gimnasio y hacer juntos los ejercicios. La gringa me gustaba físicamente, pero me estaba gustando mas su forma de ser, además de dulce bastante coqueta y alegre…definitivamente la mejor de las chicas A1 Peru.

Ese viernes salí tarde de la oficina y con la misma la empalme al gimnasio. Allí estaba ella, más hermosa que nunca, me vio entrar y me paso la voz con esa sonrisa que me enamora a diario. Mientras yo empezaba con mis rutinas ella terminaba las suyas. Me dijo que ya había terminado pero que me esperaba para ir a tomar algo juntos saliendo del local. Me dijo que se iba a la zona de Spinning para relajarse un rato. Yo quería que se pasen los minutos rápido para poder lucirme en las calles con la más bella de las chicas A1 Peru.

Termine mi sesión y me fui a la zona de Spinning a buscarla, la encontré acostada en una de las colchonetas profundamente dormida. La contemple un rato y al verla que dormía como un angelito me dieron unas ganas locas de besarla. Sin saber cómo mis labios se acercaron a los suyos y sucedió lo que menos imagine. La bese tiernamente que ella abrió los ojos y al verme correspondió a mis besos. Nos besamos por largos minutos, me excito demasiado ese beso que se noto rápidamente en mi organismo. Sentía vergüenza de que ella se diera cuenta de mi excitación, pero al notarlo empezó a acariciar mi pene y me besaba con desesperación.

Lo que ocurrió luego fue que aprovechando lo avanzado de la noche, la poca gente que quedaba en el local y la poca luz de la zona de spinning , dimos rienda suelta a nuestra pasión y tuve una de las noches más fogosas que jamás haya tenido. Y lo más sabroso de la situación es que lo hice con una de las chicas A1 Peru.

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