CUARENTÓN HACE VIBRAR A JULIETA RODRIGUEZ DESNUDA

Esa mañana llegaron a la casa dos albañiles para hacer unas remodelaciones. Uno bastante mayor casi de la edad de mi padre como unos cuarenta años y el otro mucho más joven de unos veinte que aparentemente era su hijo o familiar muy cercano pues se hablaban con mucha confianza. Al entrar en nuestra sala sentí como el señor se quedó mirándome embobado y no era para menos pues yo julieta rodriguez desnuda estaba con mi ropa de colegio bastante ceñida a mi cuerpo.

Mi padre sale temprano hacia su trabajo y de paso nos lleva hasta nuestro colegio a mi hermano y a mí. Regresa por la noche como a las siete ya que trabaja en un almacén en las afueras de la ciudad que le queda bastante lejos de nuestra casa. Yo julieta rodriguez desnuda curso el último año de mi secundaria y tengo unos deliciosos 17 años.

Días después que comenzaron con los trabajos en casa, note que mi madre cambio bastante, desde su forma de vestir hasta su estado de ánimo. Dejó de usar sus pantalones sueltos para usar faldas cortas e incluso shorts de jean bastante ceñidos. Yo julieta rodriguez desnuda no veía nada malo en que lo haga pero una vez que regresaba del colegio con mi hermano le vi conversando muy sonriente con los albañiles.

Desde entonces la observaba detenidamente y descubrí que constantemente se acercaba a los trabajadores para ofrecerles refresco o algo de comida. Y siempre retornaba a la cocina muy sonriente. Pensé en que probablemente al señor de edad le gustaba mi mamá y la andaba coqueteando. Desde la ventaba de mi cuarto tenía una gran vista del patio de la casa en donde estaban realizando la remodelación. Desde allí yo julieta rodriguez desnuda notaba las actitudes de mi madre que antes no se las veía ni con mi padre. Por las noches pensaba con mucha tristeza ¿será acaso que mamá es una puta?

Con el paso de los días descubrí que a mi madre no le interesaba tanto el señor, sino más bien el jovencito, pues además de atenderlo muy bien a cada momento lo llevaba a la cocina para que le ayudara con algunos quehaceres que requerían de su fuerza. Seguro mi madre debió de pensar que yo julieta rodriguez desnuda no me percate de ello, pero era muy evidente, pues lo mandaba traer al chico para que le acomodara las sillas, la mesa o que le bajara algunas ollas de la despensa, es decir tonterías.

Hasta que un viernes en que amanecí caliente me puse para irme al colegio una de mis faldas más cortas con unas pantis blancas debajo, que por cierto me quedaban muy bien: me ajustaban y marcaban las piernas sumado a mi minifalda que con la ayuda del viento se movían bonito dibujando mi culito redondo. Soy julieta rodriguez desnuda de estatura mediana pero delgada y con esas pantis mis piernas se volvieron más carnosas que de costumbre. Ese día en el colegio capte las miradas de todos los chicos de mi salón e incluso de algunos profesores.

Al retornar a casa decidí no quitarme el uniforme pues era fin de semana, así es que me quede como colegiala hasta la hora en que tuve que irme a duchar para luego irme a dormir. Esa tarde en varias ocasiones tenía que pasar por el patio para hacer mis quehaceres de casa y también del colegio. Entonces yo julieta rodriguez desnuda me di cuenta en la forma como me desvestían con la mirada los albañiles, siendo el más enfermo e indiscreto de los dos el señor de más edad. Era un tipo muy amable y cada vez que me hacía algún comentario en lugar de mirarme a los ojos bajaba su mirada hacia mis piernas. Incluso note como se mordía los labios lo que me causo algo de excitación.

Esa noche no pude dormir, me desvele pensando en muchas cosas que me daban vueltas en la cabeza como el entender porque mi mamá se comenzó a vestir tan atractiva y porque tenía ese comportamiento con el chico, eso me generaba celos, pensé incluso en yo julieta rodriguez desnuda contárselo a papá. Por otro lado me daba que pensar la forma tan enfermiza en cómo me veía las piernas el cuarentón de los trabajadores, creo que nadie me había visto de esa manera, con tanto deseo y eso me calentaba bastante.

A la mañana siguiente me levante muy temprano a pesar de la trasnochada. Mis padres se alistaban para salir pues fueron invitados a un bautizo del hijo del jefe de mi papa. Tomamos el desayuno los cuatro y cerca de las nueve de la mañana llegaron los trabajadores para iniciar su jornada laboral. Mi padre aprovecho para hablar con ellos y pedirles que lo esperen a que regrese para cancelarles lo de correspondiente a esa semana. Ni bien se fueron mis padres yo julieta rodriguez desnuda puse a volar mi cabeza, estaba como una loca pensando en el señor de mirada enferma, pensé en hacerle un juego de seducción y ver hasta dónde podía llegar.

A mi hermano lo deje en su cuarto enganchado con su play station para que no interrumpiera mis planes. Entonces aproveche y me fui a mi habitación para arreglarme lo más rápido posible, copiando la técnica que utilizaba mi madre. Yo julieta rodriguez desnuda inicie entonces el reto de convertirme en la chica más puta que ese viejo haya visto: me puse un short jean muy corto, debajo una tanga para que mis nalgas se vieran más redondas y arriba un polo corto que dejaba al aire mi ombligo y mis anchas caderas. Cuando estaba a punto de salir al patio para pasearme y modelar ante los albañiles, se me vino a la memoria como se había vestido mi madre el día anterior y fui a su cuarto para tomar unas pantimedias de su cajón. Esa prenda la verdad que me hace sentir muy perra, así es que me las puse y decidí salir así.

Cuando pase caminando por el patio el señor casi se desmalla de la impresión, me observo de pies a cabeza e incluso dejo de hacer lo que estaba haciendo en ese momento para no perderse ni un momento de mí. El muchacho tampoco dejaba de verme y el viejo le dijo enojado “ponte a trabajar, que esto lo tenemos que entregar para hoy mismo”. Yo julieta rodriguez desnuda empecé a sentir mucha excitación al ver la reacción del señor, entonces me acerque donde él para decirle, al mejor estilo de mi madre, si podía ayudarme a llevar una escalera hasta mi cuarto ya que necesitaba limpiar mi ropero y no llegaba hasta la parte de arriba de él.

El señor no dudo en prestarme la ayuda que le solicite. Todo el camino hasta mi cuarto no dejaba de observarme las piernas y el culo. Era lo que más le llamaba la atención de mi cuerpo. Cuando estuvimos en mi cuarto me propuso quedarse para detenerme la escalera a lo que yo julieta rodriguez desnuda pícaramente accedí pues era obvio que lo hacía para verme desde abajo. Mientras subía se disculpó un momento y fue al patio, desde mi ventana observe que lo mando al muchacho a comprar y volvió a la carrera. Estaba preparando el terreno para quedarse a solas conmigo.

Cuando regreso a mi cuarto se puso detrás de la escalera sujetándola fuertemente pero mirando en todo momento mis piernas y mi trasero. Yo julieta rodriguez desnuda  al notar que la cogía firmemente comencé a subir y cuando estaba en lo más alto resbale mi pie, como si estuviera a punto de caerme, entonces el viejo rápidamente suelta la escalera y con sus manos coge mis piernas, por arriba de las rodillas. Con su mirada totalmente degenerada me dice “con cuidado señorita, por suerte conmigo está bien segura, solo déjese llevar”. Le agradecí la acción y me quedé así por un rato.

La mirada de ese señor me transmitía mucho fuego, sentía que me llenaba de pasión, de lujuria, de deseo. Entonces no resistí más y comencé a besarlo de una manera loca. El viejo besaba muy rico, nunca antes había sentido que alguien me devoraba a besos. Su lengua hizo lo que quiso con la mia y con mis labios. Entonces yo julieta rodriguez desnuda estaba totalmente entregada a él, deseaba que me desnudara y me penetrara de una vez, que me hiciera sentir mujer. Y no me equivoque: si besaba tan bien lo que me hizo después en mi cuarto fue simplemente espectacular.

Luego de que el viejo me hiciera vibrar de placer varias veces regreso a su trabajo. Después de descansar un poco por lo agitado que estuvo el sexo con el señor entonces yo julieta rodriguez desnuda me di un baño y me aliste para cuando mis padres regresaran. La panti de mi madre la tuve que meter a lavar pues estaba totalmente mojada de mis líquidos seminales. Desde ese entonces cada vez que veo un cuarentón recuerdo lo que ese señor me enseño en la cama.

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