KIMBERLY KASANOVA SE VUELVE UNA LOCA DEL SEXO CON SU MEJOR AMIGO

Pensaba como un romántico, pensaba que para relacionarme con una mujer primero debía conocerla bien, ser amigos y luego empezar un noviazgo. Eso pensaba porque no conocía a kimberly kasanova. Cuando la vi me enamore sin saber nada de ella. Me enamore de su cabello oscuro, de su piel bronceada y de sus ojos caramelo. Su belleza era sin igual. Entonces me propuse afanarla, salir con ella y lo conseguí. Me gane su confianza, conversábamos durante horas, la ayudaba en todo lo que me pedía, nos fuimos de viaje por diferentes lugares, al principio acompañados por sus amigas o algunos miembros de su familia. Le declaré mi amor tres veces y en todas me hizo saber que sólo me veía como un amigo al cual no quería hacer daño.

Tenía que olvidarla, alejarme de su lado y por todos los medios evitar llamarla o buscarla, es decir luchar por sacarme de la cabeza a kimberly kasanova. Pero un día me sorprendió al llamarme por teléfono. Me decía que me extrañaba y me invito a almorzar en su recién estrenado departamento. Se mudo con una amiga de su trabajo, quien se había ido de viaje unos días por lo que teníamos el depa solo para nosotros. Primero nos fuimos de compras al supermercado y luego preparamos juntos la comida. Durante la conversación se le escapó que tenía enamorado.

Me lo dijo mientras fileteaba el pollo, por lo que me hice un corte en el dedo aguantando las lágrimas y la rabia. Cuando kimberly kasanova se fue al comedor para llevar las guarniciones no me contuve más y derrame lágrimas sobre la comida mientras la decoraba, así como también un poco de sangre de mi corte superficial. Durante el almuerzo traté de que no se note mi fastidio, conversando sobre cualquier tema que no sea amoroso. Al terminar la cena sucedió algo impensado: no se podía mover.

-Yo: ¿Qué tienes?

kimberly kasanova: No lo sé, no puedo moverme.

-Yo: Trata de levantarte. Así lo hizo, pero su cuerpo seguía sin responderle. Entonces frote sus manos y le pregunté si podía sentirme. Me dijo que sí.

-Yo: Hay que llevarte al médico. Cuando caminaba hacia la puerta cambie de opinión. En ese preciso momento mi malicia salió. No podía dejar pasar esa oportunidad, estaba demasiado dolido por lo de su noviazgo.

-Yo: Espera. Mejor vamos a tu cuarto.

Lleve a kimberly kasanova contra su voluntad a la habitación, pero su cuerpo no respondía.

-Yo: No sé qué me pasa. Lo siento no puedo dejar pasar esta oportunidad. Solo relájate. Empecé a besarla, primero su mejilla y cuello, acariciándole los hombros.

Lágrimas de impotencia se deslizaron por las mejillas de kimberly kasanova, las probé y eran saladas. Ella me pedía que no siga. Eso me excitó aún más.

– Ahora quiero verte en brasier – le dije. Se empezó a desnudar: se quitó la chompa y luego el polo.

– Quítate también el pantalón, quédate solo en ropa interior, sácatelo despacio.

Su rostro estaba rojo y lleno de lágrimas: kimberly kasanova lloraba de frustración, de temor. Se quitó los zapatos, luego el pantalón y finalmente se quedó parada tan sólo con su trusa y brasier de color blanco. Sus pechos eran enormes y apetitosos, sus piernas contorneadas y el triángulo de su calzón traslucían  algunos vellos púbicos que adornaban su conchita gorda.

Me coloqué detrás de ella y le acaricie su monumental cuerpo, mis manos subían primero por su cadera y vientre mientras besaba su cuello, hombros y sus dos pechos redondos. Luego baje mi mano suelta hacia dentro del calzón de kimberly kasanova sintiendo su concha que parecía un peluche. Por su parte ella seguía llorando como implorando piedad.

Solté las tiras de su sostén y se lo quite dejando salir ese par de tetas redondas que estaban prisioneras. Bese sus pezones hasta que se pusieron duros como piedras mientras le seguía acariciando su cosita peluda dentro de su calzón. La senté sobre la cama, la abrí de piernas, baje su calzón hasta las rodillas y al ver su vagina muy húmeda no pude resistirme a probar su sabor salado. Entonces chupe desesperado su conchita, un fuerte olor a pescado se impregno en mis labios y escuche como kimberly kasanova soltaba algunos gemidos de placer. Eso me puso aun más caliente. Busque entonces su clítoris para mordérselo y meter mi lengua con desesperación provocando que se moje completamente.

Al verla excitada le ordene que me baje el bóxer con su boca. Lo hizo sin resistirse. Luego le dije que chupara mi miembro hasta que me viniera en su boca y se tragara mi leche. Para que kimberly kasanova disfrute ese momento la iba masturbando mientras lo hacía. Luego de un buen rato nos pusimos en la posición del 69, succionándonos uno al otro hasta que sentí que ya no aguantaba. Me puse de pie y le dije: “succiona y trágatelo todo. Este será el alimento más rico que hayas probado y te deleitaras con su sabor”. Tenía el completo control de sus acciones.

Algunas gotas de leche chorreaban por los lados de sus labios. La dejé descansar por unos minutos mientras recuperaba las fuerzas. Entonces cayó rendida sobre la cama. La escena me empilo para seguir: kimberly kasanova estaba de costado, completamente desnuda, con su monumental cuerpo disponible, sus senos parados, su conchita mojadita y su cara bañada con mi semen. Entonces le dije que se lavara la boca, que traiga condones y me los ponga con la boca. En su rostro ya no se dibujaba una expresión de miedo sino de estar pasándola bien. Tenía poca práctica colocando preservativos con la boca, pero lo hizo muy bien. Me gustaba ser un profesor del sexo, era excitante saber que a sus 25 años desconocía algunas mañas que yo podía enseñarle muy bien.

Finalmente se tiro en la cama mirando al techo esperando que ahora yo haga mi parte. Me comí una vez más su conchita, mientras exploraba las paredes de su vagina con mis manos, sintiendo su calor y su humedad. Cuando estuvo ya muy mojada me detuve. Me levante y me coloque delante de sus piernas abiertas. Acerqué mi pene a su vagina, la movía de arriba hacia abajo y en forma circular como provocándola. Entonces veía como kimberly kasanova temblaba, hacia muecas que denotaban angustia. Se puso caliente. Entonces se la metí despacio, disfrutando el olor de su piel, susurrándole palabras dulces al oído, mordiendo suavemente sus pezones. Ella cerró sus ojos y simplemente se dejó llevar. Después de unos minutos de mete y saca la coloqué de lado, note que su vagina se cerraba un poco más por la presión de sus piernas. Así fue que se la metí de forma rítmica y constante. En esa pose me vine de manera brutal.

Descansé por un buen rato, cerca de 30 minutos, fui a la cocina a comer algo y tomar agua. Le lleve para kimberly kasanova también, le limpié su cuerpo que estaba empapado de sudor y de mi leche. La alistaba así para un nuevo polvo, tenía que aprovechar pues no sabía cuánto más iba a estar en esas condiciones. Antes de empezar me puse yo mismo el condón y algo de lubricante. Me tire en la cama boca arriba, le ordené que se montara  despacio y comience a menearse a mi ritmo. Le dije que cada vez que se sienta húmeda y arrecha aumente la velocidad de sus galopadas. Al ver como rebotaban sus tetas en su cuerpo, la expresión de gozo en su rostro, el apretar de sus labios con los ojos cerrados y sentir el calor de su piel al rozar con la mía no pude evitar excitarme también.

Al sentir a kimberly kasanova cada vez más cerca del éxtasis, le pedí que se pusiera en cuatro. Lo hizo rápidamente, como para no perder la calentura del momento. Por lo mojada que tenía su conchita no me costó mucho metérselo de golpe y con furia. Mis movimientos eran rítmicos y rápidos, acompañados de unas nalgueadas suaves que la excitaron mucho. Continué con el mete y saca cuando de repente sentí un ruido dentro de ella, como si algo se hubiera roto. Cayó sobre la cama pesadamente aplastando sus pechos contra el colchón y quedándose quieta hasta que su respiración que estaba acelerada se normalizaba. Había tenido un orgasmo tremendo. Yo seguí con el bombeo hasta que finalmente me vine. Vi como salían los líquidos de su conchita y los saboree con mucho gusto. Ella continuaba contorneándose como poseída y entonces me di cuenta que había recobrado el control de su cuerpo.

Descansamos un rato y conversamos.

Yo: “Si lo deseas puedes denunciarme por violación”.

Fue directo al teléfono y pensé entonces que así lo haría. Pero me equivoque. Llamó a su novio para decirle que habían terminado.

kimberly kasanova: Me has hecho vibrar de placer, me he sentido en la gloria, nunca me habían hecho tan feliz en la cama. Desde hoy seré tuya y hare lo que tu me ordenes.

Desde entonces cada vez que tengo ganas la llamo para que venga a mi casa a disfrutar del sexo como dos locos. Y es que eso paso, se volvió una loca del sexo.

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