KINESIOLOGA A DOMICILIO EN LIMA

kinesiologa a domicilio en Lima

Llevaba como dos semanas peleado con mi flaquita y sentía unos deseos incontenibles de tener sexo que decidí entrar a la web e iniciar la búsqueda de una kinesiologa a domicilio en Lima.

Las habían de todo tipo, edad y precio que me llevo tiempo decidirme por alguna. Entonces encontré el anuncio de Marjory, estudiante de 18 añitos quien indicaba ser nueva en este mundo del puterío y que lo hacía para solventar el pago de su universidad.

La llame, me agrado su voz entre tímida y con poca experiencia en el rubro. Acordamos el pago y las condiciones del servicio y quedamos para esa tarde en mi departamento.

Llego puntual, vestía con una casaca sport ceñida y un jean apretado que dejaba notar sus grandes caderas y un culo de infarto. La invite a pasar,  le dije lo bonita que era y lo bien que le quedaba la ropa mientras acercaba mis labios a los de ella, me dio un empujoncito como apartándome pero volví a la carga y la kinesiologa a domicilio en Lima decidió dejarse llevar y me correspondió abrazándome el cuello y respondiéndome el beso introduciendo su lengua en mi boca.

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Le saque la casaca y le solté los botones del jean mientras la seguía besando, ella notaba su coñito muy mojado y estaba muy caliente. La  cogí de la cabeza y la hice bajar hasta mi pene; abrió la boca y lamio la parte de abajo de mi miembro desde la base hasta la punta. Luego jugó con la puntita lubricándola con su saliva, mi glande estaba ya color morado y gordito, puso sus labios en forma de “O” y fue deslizándola toda  dentro y sacándola y cuando la volvía a meter le daba pequeños toquecitos en el agujerito de la punta mientras con su mano acariciaba mis testículos de tal forma que me estremecí como pocas veces lo había hecho con una kinesiologa a domicilio en Lima.

Mi pieza ya se estaba poniendo muy dura y para no llegar a correrme antes de tiempo la detuve y le dije: “te la voy a meter en tu coño”. La puse al borde del sillón de la sala y le dije que se colocase en cuclillas abriendo por completo sus piernas. Yo me puse en cuclillas también  entre las piernas de ella y le acaricie el coño como queriendo masturbarla, note que tenía el coño empapado y puse mi cabezón en la entrada, la bese suavemente primero y luego de manera apasionada y aproveche para penetrarla ligeramente. Ella emitió un quejido que se enmudeció en mi boca, me mantuve quieto un rato con solo la punta metida dentro de ella, entonces trasladó su boca a mi hombro mordiéndome, justo en ese momento se la empuje de golpe y mi pene entro toda dentro de la vagina de la kinesiologa a domicilio en Lima.

Marjory notó como una serie de líquidos caían por sus muslos, yo le daba suaves cogidas al principio para ir acelerando los mismos después lo que hizo que ella se doblara de placer, un placer que iba en aumento, cada vez más hasta que en un momento dado ella notó como le sobrevenía un orgasmo arqueando la espalda y atrapando con los músculos de su coñito mi miembro. Ya a punto de venirme, retire mi pene de su vagina y se la acerque a su cara y me corrí en ella echándole toda mi semen.

Estaba ansioso de una noche de pasión y quede más que satisfecho con el servicio de esta kinesiologa a domicilio en Lima que decidí llamarla en una par de ocasiones posteriores que necesitaba de sexo.

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