NATALIA OTERO DESNUDA SE LEVANTA A CLIENTE DEL BAR

Recuerdo que en mis épocas de estudiante universitario solía ir con mis amigos a relajarnos un poco de la tensión propia de los exámenes y demás, a un bar a pocas cuadras de la universidad en donde atendían una pareja de ancianos de unos 70 años y natalia otero desnuda, un chica alta, delgada, de tez blanca, labios gruesos, cabello largo, culito de oro y unos pechos medianos. Pero además de pasármela bien con mis amigos y despejarme me encantaba verla a ella, además su trato era coqueto, agradable.

Una tarde que fui a tomar con unos amigos, me toco pagar la cuenta asi que fui a su caja y le dije:

Yo: amiguita la cuenta por favor.

natalia otero desnuda: ok, te la llevo a la mesa.

Yo: pero me cobras con cariño.

natalia otero desnuda: si quieres con cariño te dejo mi número.

Nos reímos mirándonos fijo y volví a mi mesa. Al rato se acercó y me dio la cuenta. Mis amigos se retiraban y me desvié nuevamente hacia la caja para pagar, le entregue el recibo con el dinero.

Yo: Ahí está amiguita.

natalia otero desnuda: gracias.

Yo: no estaba tu número.

Me miro sorprendida y se ruborizo con mi pregunta. Luego me dio un papel donde escribió su número.

Yo: ¿Cómo te llamas?

natalia otero desnuda: Natalia ¿y tú?

Yo: Pedro, no le molestara a tu novio si te llamo?

natalia otero desnuda: No creo, porque no tengo.

Yo: Que buena noticia, entonces te llamo luego guapa.

Llegue a mi casa cerca de la medianoche y se me ocurrió llamarla a ver qué pasaba. Ella contesto algo seria preguntando quién era. Le dije “soy Pedro tu cliente favorito” y entonces su tono cambio.

natalia otero desnuda: holaaaa…no pensé que llamarías.

Yo: Por algo te pedí el número.

natalia otero desnuda: Es verdad ¿y porque ah?

Yo: Para poder escucharte.

natalia otero desnuda: ¿Cuántos años tienes?

Yo: 19 años.

natalia otero desnuda: eres un bebe.

Yo: No te confíes.

natalia otero desnuda: Es que tienes carita de niño, te ves muy joven y tierno.

Yo: recuerda que los que tenemos cara de tranquilos somos todo lo contrario. Y tu cuantos tienes? No te ves mayor.

natalia otero desnuda: ¿Cuánto me pones?

Yo: me gustaría mucho ponerte…pero no sé si se pueda.

natalia otero desnuda: ¡me refiero a mi edad! Eres tremendo. Tengo 30.

Yo: Pareces de menos. Y mañana sábado ¿trabajas?

natalia otero desnuda: No, mañana descanso ¿A dónde me quieres llevar?

Yo: A un lugar donde estemos tú y yo. O ¿me diste tu número solo para conversar por teléfono?

natalia otero desnuda: Ya veo que no eres nada niño, que la tienes muy clarita. Eso me gusta. Conozco un sitio cerca al bar pero más tranquilo.

Yo: Bacan, entonces ¿paso a recogerte a tu casa?

natalia otero desnuda: que caballero. Mejor nos encontramos a una cuadra del bar a las 4 de la tarde.

Yo: Perfecto, asi quedamos. Que descanses flaquita, mañana nos vemos.

 

Al día siguiente llegue antes de la hora acordada al bar y ella esperaba ahí. Estaba hermosa, tanto que me la comí con la mirada y se dio cuenta: se puso unos tacos pequeños, una minifalda que se le pegaba a su cuerpo y definían sus atributos de manera deliciosa, unas pantimedias tipo malla que se le veían muy sexy y una blusa con escote que dejaba apreciar sus traviesos pechos paraditos.

La salude y nos fuimos a un pequeño bar mucho más tranquilo que estaba a la espalda de varios hoteles que hay por la zona. De entrada me preguntó si tenía novia, jugué un poco con su curiosidad pero finalmente le dije que no.

natalia otero desnuda: ¿Por qué me llamaste?

Yo: porque me pareces una mujer interesante.

natalia otero desnuda: ¿interesante?

Yo: ¿Por qué me diste tu número?

natalia otero desnuda: porque me gustas. (Entonces froto su pierna con la mía por debajo de la mesa) ¿Qué pasa chiquito, te pongo nervioso acaso?

Yo: me pones, de hecho, pero nervioso no. Además de interesante, eres una mujer muy hermosa.

natalia otero desnuda: ven siéntate a mi lado, quiero decirte algo al oído.

Me puse junto a ella y se acercó lentamente a mi oreja para darle una pequeña mordida que me escarapelo el cuerpo. Yo respondí su atrevimiento dándole un beso tierno de esos que les gusta a las mujeres en una primera cita. Ella también lo hizo con mucha pasión y bajo mi mano a sus piernas las que separo totalmente.

natalia otero desnuda: que rápido eres Pedrito.

Yo: que piernas tan suaves tienes.

natalia otero desnuda: si quieres verlas vamos a otro lado.

Yo: preferiría abrirlas.

Eso la excito por completo que empezó a sobarme el pene que lo tenía muy erecto y duro por encima de mi pantalón. Entonces cancele la cuenta y nos fuimos a un hotel cerca de donde estábamos. Entramos al cuarto y nos continuamos besando con mucha pasión, como dos enamorados ansiosos. Se notaba que natalia otero desnuda era toda una experta en ese campo.

Me tiro a la cama, me quito la correa y el pantalón para comenzar a hacerme una mamada exquisita. Se metía todo a la boca, sacudía mi pene contra su lengua y me chupaba desde la cabeza hasta los huevos. Tanta era la buena técnica que empleaba que por poco me vengo en su boca. Pero tenía que aguantar todo lo que podía. Ella merecía un buen polvo.

Me levante y le digo “es mi turno”. Mientras la besaba le fui desabotonando la blusa descubriendo debajo un brasier muy sexy. Realmente natalia otero desnuda sabía cómo excitar a un hombre. Se dio la vuelta dándome la espalda y se agacho enseñándome como se levantaba su falda. Ese hermoso culo solo estaba cubierto por un casi imperceptible hilo blanco, se quitó los zapatos y la falda. La tenía rendida ante mí: una mujer riquísima con unas piernas hermosas, duras, cubiertas por unas pantis a cuadros y un hilo que dejaba ver la magnitud de esas grandes y hermosas nalgas que con las justas cubría su conchita depilada, que ya se notaba húmeda, un vientre plano que ya deseaba morder. Sus senos medianos pero en punta gritaban pidiendo salir del ajustado brasier, que se lo quite de inmediato.

Acosté a natalia otero desnuda en la cama y le comencé a lamer los pies, a morderlos. Los tenía muy bien cuidados sabían deliciosos. Los mordía suavemente e iba subiendo hasta sus hermosas piernas, acariciándolas llegando por fin a su conchita mojadita. Moví esa pequeña tela que cubría su vagina y vi su depilado y rosada vulva, que me invitaba a pasar. Mi lengua actuó por sí sola, lamiendo, succionando. Ella comenzó a acariciar mi cabeza, se mordía los labios y entre dientes me decía que no pare. Sus gemidos eran música para mis oídos. Levanto sus hermosas nalgas y se quitó totalmente el hilo, se paró de la cama y me desvisto totalmente, besándome todo el cuerpo para llegar nuevamente a mi pene. Ahora al echarme en la cama ella subió encima colocándose en un 69 perfecto.

Sentía tanto placer que puso su conchita sobre mi cara y no la retiro por varios minutos. Se levantó y empezó a cabalgarme de manera endemoniada. Podía ver sus pechos saltando animándome a morderlos y lamerlos.

natalia otero desnuda: que rico Pedrito.

Yo: rica estas tú, me encantas.

natalia otero desnuda: Y tú a mí, me encanta como te mueves, oohhhh.

Yo: Eres una calentona, me tienes excitado desde que te vi.

natalia otero desnuda: Lo se, he visto como me miras el culo en el bar.

Yo: me encanta que te pongas sexy. Me arrechan tus piernas, tu culo, tus pechos, todo tu cuerpo.

natalia otero desnuda: que rico está tu miembro.

Yo: ahora ponte en cuatro.

natalia otero desnuda: ya te estabas demorado.

Cuando comencé a darle de perrito, gritaba con fuerza, pero más que gritos eran aullidos: aauh aauh aauh ohhhhh. Se vino en ese momento y con esa imagen viendo ese culazo blanco meneándose y gritando no pude contenerme y le dije que me venía.

natalia otero desnuda: hazlo bebe, yo siempre me cuido, lléname, quiero tu leche dentro de mí.

Estaba muy caliente dándole que no pensaba en salir de ninguna manera. Asi es que le llené su conchita y terminamos abrazados de lado, ella restregándome su culazo blanco contra mi pene ya perdiendo su fuerza.

natalia otero desnuda: que rico lo haces Pedrito, eres una ricura.

Yo: tú más flaquita, sí que sabes cómo calentar a un hombre.

natalia otero desnuda: quiero repetirlo otro día.

Yo: ¿porque otro día? Ahora mismo.

natalia otero desnuda: No te cansas no?

Yo: Quiero hacértelo las veces que pueda.

natalia otero desnuda: Entonces soy tu esclava. Cuando quieras voy a ser tuya.

Hicimos el amor hasta la noche. Desde ese día todas las semanas acordamos para vernos. Aunque ahora tenemos parejas estables, siempre nos damos un tiempo para nosotros.

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