MI OBSESION POR LAS RUBIAS18 ME LLEVO A HACERLO EN LA COCHERA DE LA EMPRESA

No soy un tipo alienado, por el contrario me considero un chauvinista en todo el sentido de la palabra. Sin embargo en cuestiones del sexo opuesto tengo una debilidad por las rubias18 y desde siempre me he relacionado amorosamente con jovencitas con esa tonalidad de color en el cabello. No me importa mucho si son altas, bajas, gorditas o flaquitas siempre que cumplan con el requisito de ser gringas naturales.

Probablemente el gusto me viene desde aquel año en que  ingreso a estudiar conmigo en el colegio una de las rubias18 más ricas que haya conocido. Su nombre era Milca que significaba “Reina” y era de origen israelí. Su familia se vino a radicar a nuestra ciudad huyendo del constante conflicto armado en el que vive su país. Gracias a ello pude conocerla, enamorarme y obsesionarme con el color de su cabello dorado.

A los pocos meses de su llegada a mi vida se convirtió en alguien muy especial, tanto así que terminamos siendo enamorados y vivimos intensamente nuestro noviazgo. Paraba pegado a la más hermosa de las rubias18, tanto dentro como fuera del colegio y ella disfrutaba mi compañía así como yo la de ella. Si no estábamos en su casa, paseábamos por el centro comercial o sino hacíamos cualquier cosa pero siempre juntos. Y como toda pareja de nuestra edad también nos entregábamos a los placeres de la carne y disfrutábamos como unos locos del sexo.

Nuestra relación fue intensa de principio a fin. Después del colegio estudiamos juntos en la academia pre universitaria y finalmente en la universidad. Ya no podíamos estar separados. Sin embargo en el segundo año de la carrera Milca me dio quizá la peor noticia que había recibido en mi vida hasta ese momento. Su familia decidió regresar a Israel para retomar sus negocios y su vida al lado de los suyos. Yo por mi parte quedaba con el alma partida en dos y sin la mujer que había dado sentido a mis días esos últimos años. Me quedaba sin la mejor de las rubias18.

Me gradué en la universidad añorando a mi gringa. Me pase muchos años buscando alguien como ella o al menos parecida tanto en lo físico como en lo sexual. Y es que Milca me excitaba muchísimo por su color de piel y cabello como por su forma de amar. Era totalmente dorada, su piel brillaba al contacto con la luz y su cabello totalmente rubio tanto arriba como abajo. En la cama era la más caliente de las rubias18 además de insaciable ya que siempre quería más y mas. Tan solo el recordarla me provocaba una erección que no se calmaba sino con una masturbación a su nombre.

Sin mucho éxito en mi búsqueda no llamaba mi atención estar de novio con ninguna chica que no cubra esa especial característica de mi agrado. Pasaban mis días entonces disfrutando con mis amigos de fiesta en fiesta y en relaciones eventuales nada serias. Por otro lado buscaba un trabajo estable en donde pueda desarrollarme profesionalmente y asentarme para un mejor futuro. En realidad lo que deseaba era juntar la mayor cantidad de dinero para poder comprar unos pasajes hacia Israel y poder visitar a Milca la gringa que más extrañaba de las rubias18.

Luego de unos años de gozar mi soltería al máximo, me comprometí y case con una ex compañera de universidad. Si bien es cierto no era una de las rubias18 al menos era una buena compañera en la cama. Con ella logre al menos cubrir esa falta que me hacia Milca en el aspecto sexual. Al poco tiempo de casarme logre también finalmente conseguir un buen trabajo dirigiendo una de las agencias de una cadena de notarias de la ciudad. La oficina que tenía a mi cargo estaba en plena formación y debía encaminarla a ser la más efectiva de la corporación. Poco a poco con los muchachos que eran parte de ese equipo ganador, logramos conseguir los objetivos trazados para alegría de los máximos gerentes que no dudaron en reconocer el trabajo realizado. Durante el siguiente verano, que coincide con el periodo de vacaciones por fin de año y en el que las familias limeñas suelen viajar hacia las playas del sur por todo el mes en busca de descanso y relajo, a algunos como yo nos toca continuar con el trabajo durante todos esos meses calurosos y resignarnos con saber que los nuestros si la están pasando bien.

Es común también que después de las fiestas de fin de año las empresas entran en una reorganización que conlleva a la finalización de algunos contratos y la llegada de nuevos elementos. Eso mismo fue lo que ocurrió en mi agencia: algunos buenos trabajadores de mi primer año en esa empresa tuvieron que dejar la institución y debía buscarles pronto reemplazo. Y así fue que conocí a Valentina una de las chicas rubias18 que llamo mi atención desde que la vi en la cola de los postulantes que buscaban formar parte de mi nuevo equipo. Era dorada como mi recordada Milca y tenía un cuerpo de infarto. Su larga melena rubia le llegaba hasta media cintura, tenía unos ojos verdes y labios carnosos. Sus pechos no eran muy grandes pero estaban bien formados y sus caderas eran enormes. Al entrevistarla no pude evitar mirarla con ojos de deseo y creo que ella se dio cuenta pero no se incomodo. Finalmente le di el puesto con el único fin de ver a diario ese señor culo que tenia y que no había forma de que lo despegue de su silla.

Su primer día en la empresa Valentina llego poco antes de las 8 de mañana antes que ninguno de sus compañeros. Era muy poco expresiva, muy reservada pero con el paso de los días pude entender que su silencio no respondía a timidez sino a soberbia. Y es que esta gringa sabía lo que tenia y no se regalaba con nadie, por el contrario era una de las rubias18 mas sobradas que había conocido en mi vida. Yo la verdad era un poco más realista: a pesar de que me atraía demasiado y en mi condición de jefe no creía que con ella se pudiese llegar a algo, aunque ganas no me faltaban pero primero estaba mi reputación.

Durante las primeras semanas hablamos muy poco ya que debido a mi puesto trabajábamos en ambientes distintos. Un día mi secretaria me preguntó si podía ir a ayudar a Valentina ya que tenía su carro en la cochera y no era capaz de moverlo (típico de las rubias18) por temor de rayar el mío que estaba muy pegado al de ella.

Por las escaleras me crucé con la gerente de la empresa quien me preguntó a donde iba y después de contarle me dijo que tuviese cuidado que recordara que estaba casado y no vaya en plan de afane. Esto la verdad, me sorprendió un poco ya que en esos momentos no se me había pasado por la cabeza intentar algo con ella. Al llegar al estacionamiento me dirigí donde mi auto y pude contemplar su hermoso trasero en todo su esplendor. Estaba con la puerta del carro abierta y tenía todo el cuerpo introducido en él y solo su trasero estaba afuera exhibiéndose. Llevaba una minifalda muy corta y se podía apreciar el color y tipo de trusa que llevaba.

Mi miembro comenzó a calentarse al ver tan rico escenario. La posición tal y como estaba en ese momento se prestaba para darle una embestida maravillosa. Me contuve y ella entonces sacó la cabeza del carro y me dijo:

–Pucha acabo de perder las llaves por el medio de los asientos y no las encuentro. Me ayudas? – me dijo con sonrisa coquetona.

Me asomé por la puerta del otro lado del conductor donde ella se encontraba en esos momentos. Una vez de frente pude contemplar entre su vestido ese hermoso escote que lucía sin remordimientos. Se podía incluso apreciar el color de sus pezones paraditos. Mi pene se erectaba mas y seguía rebotando contra mis pantalones y pensé que podía ser un buen momento para intentar algo con ella. Pero mi sorpresa fue grande al notar que las llaves que buscaba las tenía metidas entre el escote en la comodidad de sus enormes tetas. Al ver esto me quede un poco en shock pues presentía que algo tenía que pasar. Yo me hice el tonto y le dije que las llaves estaban en medio de sus senos.

–Y ¿por qué no las coges tú?-me dijo la mas coqueta de las rubias18.

Esto me dio pie a meterle la mano entre el sostén e intentar quitárselas. En el momento que metía la mano ella cerró sus ojos y comenzó a suspirar. Una vez que agarré las llaves aproveche para tocarle uno de sus pechos. Ella no aguantaba más y se vino abajo.

Se recostó en el asiento y se abrió de piernas mientras yo seguía tocándole las tetas. Se abrió de piernas totalmente y comenzó a frotarse sus partes con una mano. Me tiré encima de ella como pude y comencé a besarla con desesperación. No me lo podía creer estaba a punto de tirarme a la más rica de las rubias18 de toda la oficina. Ella seguía frotándose más y más mientras yo aprovechaba para bajarle las tiras del vestido y comenzar a sobarle sus pechos. Luego seguí bajando las cintas del sujetador y allí tenía dos hermosas peras en estado de erección. Sus pezones estaban duros como rocas. Los pechos aunque pequeños estaban deseando ser acariciados por mi lengua. Ella acercó sus manos a mi cabeza aprisionándome contra ese par de melones deliciosos. Ya podía disfrutar ese delicioso olor a sexo dentro de todo el vehículo. Me dijo que quería que se lo haga encima del capó del carro. Accedí y le dije que saliese de una vez. Con rapidez se recostó sobre el capó y comencé a bajarle su trusa mientras ella recostada seguía frotándose todo el cuerpo que parecía se iba a derretir allí mismo.

Se levantó y comenzó a bajarme los pantalones. Agarró mi pinga y comenzó a sobársela contra su conchita. Pude sentir el calor que desprendía desde fuera. Cuando tenía bien mojado mi pene comenzó a introducírselo poco a poco en su huequito mientras yo seguía comiéndole sus hermosos pechos. No aguanté más el roce de mi pene contra sus bellos púbicos y agarré mi aparato metiéndoselo por completo en toda su concha mojada. Ella abrió la boca como si le faltase el aire y luego comenzó a gemir de gusto. Se movía encima del auto a un ritmo frenético. Pronto su cuerpo comenzó a retorcerse esto era el aviso de que estaba a punto de venirse. Se levantó y me abrazó con toda su fuerza, pronto sentí como un chorro de flujo vaginal corría hirviendo por mis piernas.

Aquello me excito más todavía pero contuve mi eyaculación, ya que no quería que aquel momento terminase. Cuando la más arrecha de las rubias18 se vino, un enorme suspiro se oyó en todo el garaje. Ella al finalizar se puso de pie y me dijo tómame por el culo. Se recostó en el auto ofreciéndome todo su hermoso trasero. Tenía unas caderas inmensas que empecé a morder, luego me agaché y comencé a introducir mi lengua por todo su ano. Cuando estaba bien lubricada pude comprobar como su hermoso agujero se iba abriendo con cada pasada.

Cuando finalmente su orificio tenía el tamaño adecuado me levanté, pasé mi mano por su aún mojada conchita y luego mojé un poco su ano para penetrarla. Agarré mi pene que en esos momentos estaba que reventaba y comencé a metérselo por completo en todo el culo. Ella para facilitar mi entrada se abrió de piernas y levantó su hermoso culito para mi mayor placer. Después de unas cuantas embestidas suaves y graduales, entendí que era momento de meter mi pene hasta que hiciera tope con mis huevos. Estaba en la gloria. Ella recostada en el capó seguía pasando su lengua por el carro, no aguanté más y la tomé por los pechos desde atrás y me corrí en todo su culo. Cuando estaba acabando de eyacular, ella se lo sacó del culo, se agachó y se metió mi miembro a la boca con intención de tomarse algo de mi leche. Así lo hizo y quedo más que satisfecha.

Desde entonces todos los días en la oficina me doy un encuentro con esta golosa de las rubias18 quien logro sacarme ese deseo estancado por una mujer de sus características y además logro sacarme de la cabeza a mi añorada Milca.

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