TODAS LAS NOCHES CONSUELO A MI TÍA NIDIA GARCIA DESNUDA

Desde que era pequeño siempre llamo mi atención, era muy hermosa y hasta ahora lo es. Siempre quiso ser madre pero el destino quiso que no pudiera, por eso nos veía a sus sobrinos como sus propios hijos. Pero conmigo siempre hubo un trato especial, decía que si ella hubiera tenido un hijo le hubiese gustado que sea como yo. Mi tía nidia garcia desnuda se convirtió desde entonces en mi mayor deseo.

Han pasado diez años desde aquella vez y ahora soy todo un hombre con 18 años recién cumplidos. La vida no solo privo a mi tía de ser madre sino que ahora la convierte en una viuda joven y hermosa. En ese difícil momento me fui a pasar unos días a su lado, siempre lo estuve, quería que supiera que yo la amaba, que la deseaba, que haría hasta lo imposible por arrancarle la tristeza del alma. En el fondo mi tía nidia garcia desnuda lo sabía y me lo agradecería tarde o temprano.

Mi tía nidia garcia desnuda con algunas canas en su hermosa cabellera lacia, con unos ojos color caramelo cansados del llanto pero aun hermosos y un vientre algo rolludo pero con forma es mi obsesión. A pesar de sus 38 años es una mujer atractiva. Desde que murió mi padre cambio su aspecto y su forma de vestir, antes común verla maquillada y con ropa ceñida a su hermoso cuerpo, en cambio ahora no deja de lado el luto usando ropa muy holgada y no se pone nada artificial en el rostro ni para disimular las ojeras que trae por el sufrimiento.

Con el firme propósito de ayudar a mi tía me puse a revisar páginas en el internet en donde encontré una información interesante: si logro que mi tía nidia garcia desnuda llegue al punto máximo del orgasmo su mente se resetea a la espera de una nueva orden que regirá su vida. Estaba decidido a hacerlo por ella, pero no sabía cómo. Estaba tan mentalizado en hacerla mía que hasta se me apareció en mi sueño y justamente allí hicimos de todo en la cama.

El sueño fue tan real, fui a visitarla a su casa y estábamos viendo una película. Mi tía nidia garcia desnuda estaba con un vestido suelto, su cabello estaba recogido a la altura de la cabeza y atado en una cola. Consciente de que era un sueño entonces me atreví a dar el primer paso: acaricie sus pechos muy tiernamente.

¡No, mi amor! ¡Soy tu tía! – me dijo. Pero en el fondo sabía que lo disfruto, sabía que recordó cuando mi tío le tocaba de la misma manera, lo supe porque sus pezones se erizaron y le tembló la voz.

Entonces dentro de mi sueño se me dio por controlar el pensamiento de mi tía y la lleve al momento en que cuando era niño ella me besuqueaba y me apapachaba. Un sentimiento que lo traslade a nuestra situación actual.

¡No puedo! Volvió a pensar ella. Por alguna razón insistí, trasladando sus pensamientos ahora cuando nos bañamos en las aguas termales con toda la familia. Pero en ese sueño solo estábamos ella y yo, pude sacar a los demás familiares de ese recuerdo, cambié incluso la ropa de baño de mi tía nidia garcia desnuda por su ropa interior, la cual al contacto con el agua me permitía ver sus enormes pezones oscuros. Me acerqué por atrás y le coloqué mi pene en una de sus enormes nalgas y empecé a frotarlo. Pero los pensamientos morales de mi tía nuevamente se activaron y grito ¡No, basta! ¡Eres el sobrino de mi difunto esposo!

Los momentos más cercanos que tuvimos fue cuando yo era un nene de 8 años, entonces hice que recordara esa sensación pero manteniéndonos en el paisaje de las aguas termales, entonces le bajé su trusa mojada por el agua y le acaricié su conchita con movimientos circulares. “¡Ooohhh! ¡Que rico! ¡Qué bien se siente bebé! Lo bueno es que al conocer cómo piensa mi tía nidia garcia desnuda sabía dónde le gustaba que le toque: en el cuello, detrás de las orejas, en los pezones de sus tetas pero sobretodo le fascinaba en su clítoris. Trató de resistirse volviendo al sueño donde estábamos actualmente en el departamento. Pero ya no ofreció resistencia. Podía sentir su conchita húmeda cubierta de sus jugos.

— Ven hijo acércate, como cuando eras bebé.

—¡Aaaahhh!…¡qué cosas más ricas haces!

Le quite toda la ropa y mi tía estaba totalmente entregada a mí.

—¡Ayy, hijo! ¿te gusta tu tia?

—¡Sí! me encantas desde siempre.

—¡¡Oooohhh sí!!… ¡chúpale las tetas a tu tía favorita!…eso me gusta… mmmmmm…

Sin oponer resistencia alguna le clavé mi miembro. En sus pensamientos puse que mi pinga era la mejor que podía sentir y que mi semen era lo más delicioso que podía probar.

-¡¡¡¡Oooooh síííí!!!! Dame más, más duro… ¡síííí!, ¡qué rico que esta!…-gemía desesperada mi tía nidia garcia desnuda mientras yo la penetraba sin parar.

– ¡Me encantas…que bien tiras!…¡aaahhh!

Ahora puse en su pensamiento: eres la puta de tu sobrino, él es el único que puede hacerte feliz y tienes que complacerlo, cumplir sus fantasías.

—¿Te gusta tirarme? ¡A mí me gustas hijo!

— ¡Eres una diosa, una perra en celo! ¡Aaaahhh!, me haces disfrutar…. ¡verte encima mío me pone muy caliente! Te voy a penetrar todos los días… ¡aahhhh, mmmffff!….. ¡Qué rico!…. ¡qué placer!…Ahora quiero que me hagas una buena mamada.

—¡Aaaahhh!… sí cariño…. lo que tú digas…soy tu esclava.

—Te voy a dar por toda la casa.

—¡Sí!, ¡sí, cariño!…. ¡aaahh! Penétrame en todas las poses.

—¡Vas a ser mi perra!

—¡Sí, cariño, soy tu perra fiel! ¡aaaahhhh!….. ¡mmmmm!

—¡Mmmmmm!….. ¡Cómo me calientas perrita!… ¡qué bien te mueves! –le decía a mi tía nidia garcia desnuda mientras le daba nalgasos.

—¡Sí, dame duro!…. ¡me encanta!…..¡castígame así dame más duro!….

—¡Me voy a venir!

Después de una estocada más termine eyaculando en su espalda.

A los pocos segundos me desperté pues había mojado las sabanas de mi cama, me había venido igual que en mis sueños.

Mientras en la habitación de mi tía nidia garcia desnuda, sin saberlo ella se había despertado sudando, su pijama estaba mojado de la excitación. Fue a ducharse, se quitó la bata y se aplicó crema de afeitar en su vagina. El frío de la espuma apago en algo su calentura del sueño, cogió su máquina de afeitar y se depiló toda la conchita.

Entonces así después del duchazo se fue a tropezones a mi cuarto con la bata abierta. Pude ver su recién depilada papita y sus hermosos pezones negros.

— Se lo que deseas y aunque al principio me negué debo reconocer que me excitas mucho y quiero que hagas en la realidad lo que hicimos en sueños.

Se metió en mi cama, se puso sobre mí y tomando mi pene se lo metió lentamente en su vagina que estaba húmeda y peladita.

—¡AAAhhhh! los dos gemíamos mientras nos besábamos con mucha pasión.

—¡Ohhh, tía! ¡Esto está mejor que el sueño!

—¡Cáchame! ¡Penétrame! ¡Sigue así, cariño mío, por favor!… – me suplicaba con voz temblorosa.

Se movía con mucho ritmo y movimiento de caderas, en un instante estaba cabalgando sobre mí como una fiera salvaje, la sensación fue maravillosa. En unos minutos sentí que estaba a punto de venirme, así es que se lo dije a mi tía nidia garcia desnuda, quien me respondió

—¡Ohhhhh sí!, ¡échame tu leche nene, hazlo dentro de mi conchita! ¡ooohh! ¡qué rico! Aguanta un poco más que yo también estoy por terminar.

—¡Aaahhh! – Después de unas estocadas más grite cuando lancé tres chorros de semen en su vagina depilada. Ella con sus dedos recogió el semen y se lo pasó por sus labios.

—¡Esta delicioso!

Tenia una sonrisa que sólo una mujer satisfecha podía tener y estaba cubierta de sudor, me miró y me agarró la espalda con sus manos hasta que caí encima de ella. Decía que le gusta sentir mi cuerpo sobre el suyo y me besó con ternura durante un buen rato. La humedad de su cuerpo y el contacto entre nuestros labios era también algo nuevo para mí, tanto que me volvió a excitar. Mi pene que recién había descargado se volvió a erectar tan sólo diez minutos después de nuestro primer encuentro. Mi tía nidia garcia desnuda se dio cuenta y sonrió asombrada.

— ¡Otra vez! ¿Ya tienes ganas de metérmelo de nuevo?

Ella me tenía atrapado con sus brazos mientras mi miembro entraba y salía de su vagina. El segundo encuentro duró incluso más que el anterior y mi tía nidia garcia desnuda se vino dos veces más. Yo no eché más semen, porque sinceramente debía estar con los porongos vacíos, pero el gusto fue enorme aquella tercera vez.

—Ha sido maravilloso… ¡No tenía ni idea de que fueras tan bueno en la cama! Le has dado a tu tía un gusto enorme – me susurro al oído cuando descansábamos de tanto trajín.

En la tarde fuimos a una tienda a comprar juguetes sexuales para la noche, entre ellos un juego de esposas las cuales pongo a mi tía nidia garcia desnuda en la cama y la someto a mi poder sexual. Las noches desde entonces son muy creativas.

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