TRAS QUINCE AÑOS DE CONOCERNOS CINDY MARINO XXX SE CONVIRTIO EN MI AMIGA CON DERECHO

Hace 15 años vivo en un departamento ubicado en el tercer piso de un condominio de clase media. La relación que hay entre los vecinos del edificio es bastante amical pues la mayoría de nosotros nos instalamos casi al mismo tiempo que nos entregaron las viviendas. Asi fue que conocí a cindy marino xxx una hermosa mujer de 37 años o quizás menos, bajita de piel clara, cabellos ondulados que le llegan hasta la mitad de su espalda, algo llenita, sus pechos son grandes y redondos, además de un culo apetecible a pesar de los años.

Mi vecina cindy marino xxx es divorciada, tiene una hija de 16 años. A pesar de llevar años de conocernos solo hemos intercambiado saludos y conversaciones cortas, pero hace unos días algo paso. Era viernes por la noche y regresaba a casa agotado por el trabajo y deshidratado por el calor, con la ropa impregnada a mi cuerpo por la sudoración del día. Pensé en dejar mis cosas y salir a tomar unas cervezas por el barrio pero luego de darme una ducha la pereza me gano. Me puse ropa fresca y bajé a comprar unas chelas para tomar viendo una película tirado en mi sala.

Cuando regrese de la tienda con mis dos sixpacks vi a cindy marino xxx sentada en el lobby del condominio fumando un cigarrillo y tan hermosa como siempre.

-Hola Luchito ¿cómo estás?

-Bien Cindy, cansado por la chamba ¿y tú?

-También, algo aburrida además.

-Oye ¿te provoca tomar unas chelas?

Me miró asombrada pues en todos estos años nunca habíamos pasado del saludo como para invitarla a tomar.

-Vamos – le insistí mientras ponía uno de los sixpacks a la altura de su cara– Están heladitas.

Entonces cindy marino xxx se puso de pie sonriente y me dijo “pero yo llevo algo para picar”. Entro un momento a su depa y al salir traía un azafate con toda clase de piqueos y un pote de salsa. Tome los recipientes y nos fuimos para mi depa. De entrada le serví cerveza en un vaso mientras colocaba los bocaditos en la mesa. Entonces conversamos de todo un poco: de su vida, de la mía, de los vecinos, en fin fue una charla animada.

Cada hora que pasaba veía cada vez más sexi a cindy marino xxx: su escote atrevido, sus labios más carnosos, su sonrisa coqueta. No lo podía evitar y cada vez me calentaba más con mi vecina a tal punto que no pude contener mi erección.

-Préstame tu baño Luchito.

-Pasa vecina.

Me quede viéndola caminar hacia el baño pensando en el descomunal cuerpo que tiene y fantaseando con ella.

-¿En qué piensas? – me sorprendió al salir del baño y verme en otra.

-En nada, cosas del trabajo – respondí dándole un gran sorbo a mi cerveza para pasar el momento bochornoso.

Se sentó frente a mí y cruzó lentamente sus piernas. Luego cogió una botella de cerveza, le dio un sorbo mientras me miraba coqueta. De pronto una gota de cerveza resbalo por sus labios y cayó en sus pechos redondos perdiéndose en su tremendo escote.

-Luchitoooo ¿qué miras travieso?

-El paraíso cindy marino xxx. En verdad son muy hermosas.

Sonrió agradecida y luego respiro profundo.

-¿Qué pasa vecina? ¿Te molesto mi comentario?

-No es eso, es que me siento sola.

-Eres una mujer hermosa…

No me dejó terminar y me miro con esos ojos preciosos.

-¿Tú crees Luchito?

Se puso de pie como modelando para mí, sus pezones se habían erizado y su respiración se aceleró. Me puse frente a ella, mi pene erecto había formado una carpa en mis pantalones.

-Por supuesto, mira nomas como me tienes. Entonces la tomé de la mano, le di una vuelta y la apreté hacia mi colocando mi miembro en su trasero.

-No imaginas lo caliente que estoy por ti – le susurre al oído mientras se lo mordía.

Entonces cindy marino xxx dio un gemido y relajó todo su cuerpo. Mis manos la tenían sujeta de sus anchas caderas y poco a poco la empecé a acariciar por el vientre.

-Siempre te he deseado, hasta me he masturbado en tu nombre.

-¿Muchas veces Luchito? ¿Te la has jalado pensando en mí? – me decía gimiendo.

Entonces la giré y nos besamos con mucha pasión, como dos muchachitos principiantes en el amor. Mi vecina se arrecho tanto que dio un salto y me atrapo con sus piernas alrededor de mi cintura, sus manos alrededor de mi cuello mientras me seguía besando. Yo la tomé por su hermoso culo apretándoselo con ambas manos. Sin duda cindy marino xxx sintió la pegada pues me mordió los labios como una fiera descontrolada. La tire en mi sillón, me bajé el pantalón y deje salir mi pinga que estaba dura, hinchada y lista para probar los labios de mi vecina.

-¡Que deliciosa pinga tienes Luchito! Es muy gruesa.

-Chúpamela cindy marino xxx. No dudo en ponerse de rodillas delante de mí y comenzar con una riquísima mamada.

Me apoye en una de las paredes de mi sala pues la mamada que me estaba haciendo fue un vendaval de pasión. Se metió toda mi pinga en la boca mientras con sus manos me acariciaba las piernas y apretaba mis nalgas. Todo mi miembro incluyendo mis testículos estaban llenos de su saliva, esa lengua venenosa lamio todo el tronco de mi gordo pene y luego de dejarlo además de humedecido y duro continuo con la cabeza de mi pinga a quien le dio un tierno beso y con la punta de su lengua jugaba con el orificio de mi glande. Entonces abrió toda su boca y fue tragándose toda mi verga, mientras que su lengua hacia lo suyo con maestría: succionaba con firmeza y me acariciaba también generándome un placer indescriptible.

Luego de un buen rato y antes de que se me viniera toda la leche la tomé fuertemente de los cabellos para que se detuviera.

-¡Detente cindy marino xxx que me vengo! – le advertí mientras sentía como mi pinga latía fuertemente. Con mis manos esparcí toda la saliva que había dejado en mí sirviéndome a la vez de lubricante para empezar a penetrarla.

-¡Cáchame de una vez Luchito! – su pedido estaba lleno de lujuria, desesperación y arrechura total. Era un ruego que me puso muy caliente, me convirtió en un animal salvaje, sin raciocinio, solo con la consigna de satisfacer mi deseo. No tengo idea de cómo la mire a mi vecina pero note en su rostro que ella sabía lo que venía, estaba resignada a ser mía toda la noche y además la sentí preparada para soportar con valentía toda mi lujuria contenida por años.

Entonces le di la vuelta a cindy marino xxx apoyándola sobre la mesa de mi sala, levanté su pequeño vestido dejándolo enrollado por encima de su cintura y luego le bajé con violencia su trusa. Ese hermoso y deliciosos trasero con el que soñé todos estos años estaba frente a mí para hacer con el todo lo que fantasee en silencio. Acaricié cada centímetro de sus nalgas con mis ansiosas manos y note como la piel de mi vecina se excitaba, sus delgados bellos se erizaban y sus poros se abrían completamente. Pase mi lengua por sus nalgas saboreando asi su piel y una vez que le devolví la calma abrí con ambas manos su culo y pasé mi traviesa lengua por su orificio palpitante.

-¡Sigue por favor, no pares! – me dijo con voz temblorosa. ¡Que delicia, que lengua tan firme tienes!

Jugué un rato con su ano pasándole mi lengua a mi gusto y acariciándolo con mis dedos a la vez que se los metía suavemente para completo agrado de cindy marino xxx. Entonces ya estaba suficientemente dilatado ese culito para recibir su regalo: puse la punta de mi pene en la entrada de su ano y presioné lentamente. Mi vecina gemía y se retorcía de placer al sentir mi verga penetrarle por la cola. Yo aproveché el arqueo de su cuerpo para terminar de quitarle el vestido que tenía enrollado y dejar sus pechos libres para recibir mis caricias.

La tenía sujetada de las caderas mientras aceleraba mis embestidas. Sus talones golpeaban mis nalgas y sus suspiros se eran una mezcla de gemidos y quejidos.

-¡Ahhhh que rico! ¡Sigue Luchito, sigue así, no pares, quiero que me rompas el culo!!!

Tenía ganas de reventarla, de meterle todo mi miembro con salvajismo. Pero controlaba mis impulsos y disfrute cada minuto con cindy marino xxx. Cuando mis testículos golpearon su culo me acerque a su cuello y se lo mordí con pasión. Sentí sus contracciones y sus gemidos me confirmaron que llego a su primer orgasmo mientras yo continuaba con mi mete y saca. Su ano empezó a apretar con más fuerza y me puse como loco: empecé a metérsela con desesperación pues sabía que en cualquier momento me iba a venir.

-¡Me vengooo! – le susurré al oído.

-¡Lléname de tu leche!

Entonces potentes chorros de semen llenaron todo su culo. Luego de unos minutos se desparramo sobre la mesa y yo sobre ella. Desde esa noche todos los fines de semana repetimos la faena y cindy marino xxx se convirtió en mi amiga con derecho.

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