MI VECINA DIANA SANCHEZ DESNUDA ME BUSCA PARA ROMPERLE EL CULO

A mis cortos 20 años siempre sentí atracción por las chicas bajitas pero con buen cuerpo. Desde que estuve en el colegio probé todo tipo de mujeres: altas, flaquitas, gorditas, rubias y morenas pero nunca pude estar con una chata poderosa. Hasta que por esas cosas del destino sin buscarlo ese tipo de hembra llego hasta mí. Y llegó para quedarse un buen tiempo, pues resulta que diana sanchez desnuda se convirtió en mi nueva vecina y por consiguiente en mi nuevo deseo sexual.

Por años frente a mi casa vivían los romero, una familia numerosa y muy bien acomodada. Yo era amigo de uno de los hermanos con el que estudie en el mismo colegio. Luego de la muerte del padre de mi amigo, los hermanos decidieron vender la casa de un momento a otro e irse con su mare a vivir a los estados unidos. Asi fue como llego al barrio esta diosa diana sanchez desnuda quien luego de algunos retoques a la vivienda se mudó y habitó la residencia.

Yo estudio ciencias de la comunicación en una universidad particular de la ciudad y siempre estoy rodeado de las mujeres más bellas, pero no imagine que tendría como vecina a diana sanchez desnuda y que viviría muy cerca de mí provocándome diariamente pues siempre vestía pequeños shorts o mini faldas que hacían relucir sus preciosas piernas. Tenía un novio que la visitaba en la casa, pero eso a mí no me importaba pues sólo soñaba con acariciar ese cuerpito, morder ese culito y bañar de mi leche ese par de pechos redondos y duros.

Mi vecina diana sanchez desnuda a pesar de ser bajita tenía cuerpo de modelo, unas hermosas piernas, un trasero de infarto, su carita era la de una muñeca y sus pies eran perfectos a tal punto que siempre los lucia al ponerse sandalias que combinaban con su minifalda o short. Su novio venía de vez en cuando a verla pero tal parece que no la tenía al día pues ella siempre paraba coqueteando con los vecinos y con ropa muy provocativa. Mi vecina sabía que la deseaba y que la observaba cuando me la cruzaba tanto asi que se agachaba dándome la espalda al verme.

Como buen cazador que soy esperaba el momento preciso para presentarme e invitarla a salir juntos a tomar y bailar con el único fin de luego llevármela a otro lado y hacer realidad todas mis fantasías sexuales. Hasta que un día diana sanchez desnuda que vestía una minifalda oscura muy ceñida a su cuerpo y un polo muy corto que parecía sostén además de sus sandalias negras que combinaban muy bien, salió de su casa a comprar a la tienda. Yo me alistaba para ir a la universidad y la observaba desde mi ventana atento para ver si aprovechaba la situación. Cuando salió de la bodega se dirigió hacia el paradero de buses asi es que fui a su encuentro. Al verme cruzar hacia donde ella bajo camino lentamente pero de manera muy sensual.

En el paradero de buses diana sanchez desnuda subió a la unidad que estaba estacionada y yo la seguí. El vehículo estaba lleno, íbamos de pie sujetados del pasamano en el techo, yo detrás de ella muy apretado tanto que sentí como movía su trasero para excitarme. No pude contener mi erección al sentir su abultado culo provocar mi pene, ella continuaba con el juego y con los saltos que daba el carro al pasar un bache hacia que su trasero golpeara en mis piernas calentándome demasiado.

-Hola vecino, ¿tú sabes que puedo tomar para el dolor de cabeza? – me pregunto.

-Por supuesto, te acompaño a una farmacia confiable – respondí.

-Ya pues – sonrió mordiendo su labio.

Estaba diana sanchez desnuda jugando con su cabello y lanzándome miradas coquetas. De pronto el bus frena de golpe y ella cae contra un asiento golpeándose fuertemente su tobillo a tal punto que no podía asentar el pie.

-¡Que te pasa, aprende a conducir! ayúdame vecino por favor – me dijo muy adolorida.

Nos bajamos del bus pero ella no podía caminar.

-Vamos para una clínica – le propuse.

-No, mejor vamos a una farmacia a comprar unos medicamentos y nos regresamos a mi casa para curarme. En la clínica me saldrá cara la atención y no estoy para ese gasto – me contesto.

Conseguimos unas pastillas para el dolor y crema para su tobillo pues diana sanchez desnuda no podía resistir el dolor. Como la vecina no podía caminar  nos fuimos a un hospedaje cercano para aplicarle la medicación. La lleve cargando a la habitación, la recosté en la cama le saque las sandalias y cogí la pomada que tenía que aplicar en la zona del tobillo adolorido. Entonces ella se levantó la faldita y me pidió que también le pusiera en sus piernas, lo que me dejo pensando pues el dolor era en su tobillo, pero como yo soy obediente pues hice que se sentara y empecé a frotar sus piernas que eran deliciosamente suaves y depiladas. Mi vecina me miraba con picardía haciendo que mi pene se ponga duro rápidamente.

-Quiero que me frotes más, el dolor es más arriba – me dijo tomando mi mano y colocándola muy cerca de su conchita. Mi vecina quería que comenzara a frotar más rápido y se acostó con las piernas abiertas, dejándome una visión maravillosa de su entrepierna lo que me puso muy caliente, más de lo que ya estaba.

Lo primero que note de diana sanchez desnuda fue su calzoncito de color blanco que contrastaba con el color bronceado de su piel. Entonces empezó a deslizar su trusa y se la quitó lentamente, mientras mi pene crecía dentro de mis pantalones a mucha velocidad. Su conchita estaba bien depilada y súper cerrada, entonces no lo pensé dos veces, le abrí totalmente las piernas y la empecé a besar con mucha ternura, ella no se opuso por el contario me metía su lengua, me mordía los labios. Luego empezó a desabrochar mi pantalón y al quitármelos se paró de un salto colocándose de rodillas, tomó mi pene, le dio una lamida y se lo metió en su boquita.

Era una experta con su boca, su lengua jugaba con mi pene y trataba de succionar mi leche. Lo sacudía y masturbaba para hacerlo crecer aún más, luego lo lamia y se lo metía entero en su boca. Aproveche y le quite su polito, le arranque el brasier y vi por fin aquellas tetas redondas y grandes, que estaban buenísimas, cargué a diana sanchez desnuda y la tire en la cama, puse mi pinga entre su pechos y ella lo atrapo fuertemente con esos melones haciéndome un riquísimo ruso. Pero ella quería su oral, asi es que me bajé hasta llegar a sus piernas y empecé a chupar su conchita, estaba saladita y olía muy bien. Estaba disfrutando con lo que le hacía pues me empezó a jalar los pelos desesperadamente. Me puse de pie, me miro a los ojos y mordió sus labios con deseo.

Cogí mi pene, se lo puse sobre su conchita y empecé a metérselo de a pocos. Al sentirlo dentro diana sanchez desnuda se estremeció por completo y le fui dando cada vez más rápido mientras gemía y empezaba a arañarme la espalda. Sus gritos me calentaban y se movía para recibir más.

-Dame duro mi amor, penétrame toda…uhm uhm asi papito…ayyy.

Obediente le daba más y más, mientras ella gemía y gozaba abrazándome fuerte para que no me despegara y me mantuviera penetrándola. Me pegue mucho más a diana sanchez desnuda y le daba por su conchita levantando su pierna, estaba totalmente dentro de ella que no dejaba de gritar de placer. Luego se puso de cucharita, pero no contó de que podía ver su culito cerrado y oscurito asi es que le escupí en su orificio y le metía mi cabeza de a pocos. Ella se dio cuenta de mi intención y como era súper cerrada cuando se la metía daba gritos desgarradores.

-No pares mi amor, rómpeme el culo bebe, quiero que me des por la cola… mmmfff…aaaayyyyy…

Esa tarde le di más y más, a pedido de diana sanchez desnuda, notaba que le encantaba el dolor, entonces aproveche incluso para venirme dentro de su culito. Su trasero estaba destruido pero ella quería aún más y se puso en cuatro patas tanto asi que pude ver mejor ese culazo que estaba todo rojo y abierto pero con ganas de más. Mi vecina quería de todo, pedía que le rompiera el culo y la conchita, entonces la tome de los brazos, la abrace y cargué, una vez cargada le di por el trasero muy duro con cada caída que daba ella sobre mí. Cerca de las 10 de la noche retornamos al barrio luego de una jornada de sexo bastante agotadora, ya no tenía dolor en su tobillo pero si en el culo pues incluso ingreso cojeando a su casa. Desde entonces siempre me busca para reventarle el trasero.

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