A MI VECINA TILSA LOZANO XXX LA CONSUELO AL ENTRAR POR SU VENTANA

Por fin llegaron las Fiestas Patrias y con ello la tan ansiada gratificación, la que me ayudará a pagar los dos  meses de retraso, del mini departamento en Chorrillos. A pesar que apenas me alcanza para pagarlo, debo confesar que no quiero dejarlo y buscar otro menos costoso, porque tengo como vecina a una oficial del ejército, tilsa lozano xxx a quien todas las mañanas, antes de salir a trabajar, observo desde la ventana de mi habitación, oculto como un ladrón, cuando se despierta y se cambia de ropa para salir a hacer footing hasta el malecón de Chorrillos. Muchas veces he llegado tarde a trabajar por esperar a que regrese y empiece todo su ceremonial acto de aseo.

Desde cómo se desviste, se dirige a la ducha desnuda, retorna, se unta una serie de cremas o aceites, hasta vestirse nuevamente. Todo ello me provoca una excitación tremenda, una erección con la cual despierto y me acuesto. Para mi llegar a mi depa significa como llegar a ver la final del mundial de fútbol. Prácticamente he dejado de frecuentar amistades y familiares por estar pegado a mi ventana muchas veces esperando por horas para ver a tilsa lozano xxx ingresar a su habitación. Ya incluso, habían pasado casi 8 meses sin tener novia y lo más extraño era lo poco que me afectó, pues lo que últimamente ocupaba mi tiempo era la vista hacia el dormitorio de mi vecina, es que ella era espectacular, hasta cuando llegaba con su uniforme de comando, me excitaba totalmente.

Algunas veces pensé que ella sabía que la estaba mirando oculto, porque casi siempre sus cortinas estaban abiertas y cuando se desvestía lo hacía con gran sensualidad. Ni hablar del momento que se untaba sus cremas, siempre como acariciando algo muy frágil, lo mejor era verla untar sus enormes pechos, siempre los hacía con sus dos manos a la vez, en forma circular y cuando llegaba a sus pezones, rosáceos y muy en punta, los cogía con sus dedos, como dándole jalones, para que crezcan más, o se pongan más paraditos. A esas alturas, yo ya estaba con la pinga súper parada, tanto que me sacaba la trusa para evitar que me duela por no tener libertad de pararse y es que la naturaleza me premió con 25 centímetros, el cual debo confesar que alguna vez me causó problemas al tener sexo, cuando la pareja era algo estrecha.

En oportunidades, sobre todo los fines de semana, tilsa lozano xxx pasaba más tiempo en su habitación, muchas veces semidesnuda y otras, totalmente desnuda, y yo pegado a mi ventana acariciándome los 25 centímetros de pinga, que en oportunidades eyaculaba brutalmente al verla cómo se tocaba su conchita, para luego acariciarse con los fluidos sobre sus dedos sus enormes senos. Yo sentía que ella sabía que la espiaba y que sus tocamientos los hacía pensando que yo se lo estaba haciendo, que yo la acariciaba y eso provocaba, a veces, mis múltiples eyaculaciones.

Una vez tilsa lozano xxx se quedó dormida desnuda y boca abajo, ese día pasé más de dos horas observándola, casi sin pestañear, no quería perderme ni un segundo de apreciar su enorme y redondo culo, sobresaliente sobre su reducida cintura. Me sentí tan excitado ese día que quería abrir mi ventana y colgarme hasta la de ella, entrar en su dormitorio y acariciar cada milímetro de su rico cuerpo, sus ricos senos y su rico culo, para luego besarlo y sobar mi rostro sobre sus suaves nalgas, hasta llegar a su conchita y pasarle la lengua hasta que me bañe con sus fluidos.

A la semana siguiente, ella recibió la visita de un tipo, al cual no había visto antes por ahí, en su habitación, ese sagrado lugar para deleite mío. Sentí furia, podría decir celos, sin que yo exista para ella.

De pronto el tipo se acercó a tilsa lozano xxx como intentando besarla, di un respiro hondo al ver que ella se negó, pero él muy insistente continuó con su propósito la cogió de la cintura y ella le quitó la mano, sin embargo el forcejeo continuó y yo me sentía enfurecido, sin embargo ella, quizás por su buena preparación militar, controlaba la situación, hasta que el tipo, de ver perdida sus intenciones, le lanzó tremendo manotazo que la lanzó al suelo, por lo que no pude soportar y grité desde mi ventana: “hey, que estás haciendo imbécil”, el tipo muy cobardemente salió corriendo del lugar y ella me quedó mirando, cómo agradecida, pero a su vez cómo diciéndome que haces mirando desde ahí.

Pasaron casi 5 días sin que pudiese ver a tilsa lozano xxx por la ventana, pues desde ese suceso ella dejaba todo el día las ventanas y cortinas cerradas.

Una noche, a pocos minutos de llegar de mi trabajo, tocaron el timbre de mi depa, raro por la hora y sobre todo porque no esperaba a nadie, cuando salgo a abrir la puerta, era ella, tilsa lozano xxx, vestida con su uniforme militar, con el cabello recogido y su gorro en la mano. Pensé que venía a increparme por mi intervención de la vez pasada y sobre todo por el hecho de que yo la miraba a ocultas violando su intimidad. Sentí muchos nervios y empecé a sudar frío, apenas si dije: hola, ¿que desea?, ella habló también algo nerviosa pero como tratando de no demostrarlo, me dijo: ¿puedo hablar contigo? Claro, pasa.

Sin que le dijera algo, tomó asiento en el sofá y me dijo: Te ví llegar hace un rato, la verdad que quería hablar contigo desde hace unos días, por lo sucedido, tú entiendes, pero no sabía cómo hacerlo, la cosa es que sólo quería agradecer tu ayuda y que por favor guardes reserva de lo sucedido.

Con algo de nervios aún, asenté afirmando lo que me pedía, pero mudo porque no podía evitar admirar sus enormes tetas, mientras me hablaba. Al no decir nada, ella se puso de pie y dijo: bueno gracias, me retiro.

Y con tartamudeo, le dije disculpa, no te he ofrecido nada, no es descortesía, sino que me sorprende tu visita. ¿Deseas algo de tomar? ¿gaseosa, agua o tal vez vino?, tilsa lozano xxx sonrió y dijo: creo que vino estaría bien para romper tensiones y sonrió, yo, hice lo propio.

En mi mente está presente, que fueron varias copas las que bebimos, y que cogimos rápidamente buena química, lo cual llevó a que incluso pongamos música y bailemos. Ya entre mis brazos, hubo roces propios del baile, donde ella sintió mi erección, le pedí disculpas y ella sólo dijo: vaya que tal arma que tienes y sonrió. No pude esperar más y la besé, a lo que ella correspondió. Mis manos empezaron a recorrer todo su voluptuoso cuerpo, sus enormes nalgas, sus ricas tetas y su caliente conchita, que sobre la ropa, ya se sentía super mojada.

Nos echamos sobre el sofá y empezamos de desvestirnos desesperadamente, y entre besos y mordiscos, ella se acercó a mi oído y susurró: hazme todo lo que imaginabas mientras me veías desde tu ventana, lo que hizo que me excite mucho más, y entonces la volteé y empecé a besar su enorme culo, se lo besaba y le daba mordiscos, lamía y saboreaba su jugosa conchita y desenfrenado sobaba mi cara por todo su culo, mientras ella jadeaba con desesperación.

Déjame comerme tu enorme pinga, dijo tilsa lozano xxx. Me empujó sobre el sofá, lo mamó hasta casi explotar, luego se sentó y lo introdujo en su conchita y empezó a cabalgarme y a moverse cual licuadora, hasta que estallamos los dos, quedando bañados en flujos. Esa noche lo repetimos varias veces.

Desde entonces, nuestros encuentros son algo extraños, ahora ella deja sus cortinas y ventana abiertas, yo la observo como siempre, en su cama desnuda, hasta que ella se echa boca abajo, señal que debo entrar a ataque, trepo desde mi ventana hacia la suya y nos envolvemos de pasión en sexo. Si algo tuviese que decir, si me preguntan por ella, es que a mi vecina tilsa lozano xxx la consuelo al entrar por su ventana.

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